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DELEGACIÓN
DIOCESANA DE MISIONES ARZOBISPADO DE PAMPLONA Y TUDELA |
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Celebración Comunitaria de la penitencia |
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Monición de entrada.- Esta celebración comunitaria de la penitencia quiere ser un momento importante de nuestra preparación a la Javierada. Pero ni la Javierada ni esta celebración podemos vivirlas al margen del tiempo fuerte que es la Cuaresma. La cuaresma es "el tiempo oportuno", 'el tiempo favorable' que el señor nos concede para la renovación de nuestra vida cristiana, para volver a él. El profeta Ezequiel nos convocaba el miércoles de ceniza con acentos dramáticos a esta vuelta al Señor, dejando a un lado hasta lo que es lícito y bueno. Nada, pues, ni la Javierada, debe distraernos de lo que es más esencial. Y todo, y por supuesto la Javierada, debe ayudarnos a lo que ahora es lo más importante. Vamos a vivir esta celebración como preparación a una Javierada que se inscribe en el marco de la cuaresma, más aún, que es como un símbolo material y casi físico de la marcha cuaresmal hacia la Pascua. Canto de entrada.- CAMINA, PUEBLO DE DIOS...
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Primera lectura.- De la carta que escrubió San Pablo a los cristianos de Efeso. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en la persona de Cristo, nos ha enriquecido con toda clase de bienes espirituales y eternos. Ya entes de crear el mundo, nos conoció y, en la persona de Cristo, nos eligió para que fuésemos santos e irreprochables ente él por el amor. Sin ningún mérito por nuestra parte y solo por puro favor suyo, nos destinó, en la persona de Cristo, a ser sus hijos. En Cristo, pues, este es nuestro destino y nuestra herencia. Para esto nos creó el que hace todo por su santa voluntad. Palabra de Dios. Salmo interleccional.- TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI, SEÑOR... Bendice, alma mía, al señor, desde el fondo de mi ser, bendice su santo nombre. Bendice, alma mía, al señor y no olvides ninguno de sus muchos beneficios. Él te perdona tus culpas, él cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y ternura, TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI, SEÑOR... El señor es clemente y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor; no lleva eternamente cuentas, ni guarda rencor; no nos trata según nuestros errores, ni nos paga según nuestras culpas. Como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor para con sus fieles; como dista el oriente del poniente, así aleja de nosotros nuestros pecados TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI, SEÑOR... Como un padre se encariña con sus hijos, así de tierno es el Señor con sus fieles; pues él conoce de qué estamos hechos, sabe bien que sólo somos polvo. Bendecid al Señor, todas sus obras, en todos los lugares de su reino ¡Bendice, alma mía, a Yahvé! TU PALABRA ME DA VIDA, CONFIO EN TI, SEÑOR... Lectura del Evangelio.- (Lc. 18,31-34) En aquel tiempo, Jesus tomando consigo a los Doce, les dijo: "Mirad que estamos subiendo a Jerusalén, y se va a cumplir todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre: le entregarán a los gentiles y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán; pero al tercer día resucitará." Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía. PALABRA DEL SEÑOR. Homilia.- (ideas para la) .- Vamos de marcha a Javier, pero sobre todo estamos de marcha en la cuaresma: "Mirad que estamos subiendo a Jerusalén". Esta peregrinación cuaresmal, que no es física sino espiritual, termina el Domingo de Ramos cuando entramos con Jesús en la Ciudad, escenario de los misterios pascuales: La muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. .- Los apóstoles no entendieron mucho cuando Jesús anunció su muerte y resurrección, pero Tomás dijo: "Vayamos y muramos con él". (Jn 11,16). De eso se trata, de morir con cristo. De morir al hombre viejo para resucitar con él como hijos de Dios para vivir la vida divina que nos es propia. Los que por el bautismo hemos sido incorporados a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo en la muerte, para que así como Cristo fue despertado en entre los muertos..., así tambión nosotros andemos en una vida nueva... (Rom. 6, 3-11). .- El Padre en su infinita misericordia ningún mérito por nuestra parte y solo por puro favor suyo, nos destinó, en la persona de Cristo, a ser sus hojos. Nos llamó a reproducir en nosotros la imagen de su Hijo. Nos llama a la santidad en el amor. ¿Eres consciente de esta llamada a la santidad? ¿Eres consciente de que tu quedas "abortado" y el corazón de Dios frustrado si no respondes a esta vocación? ¿Tiene sentido Caminar al castillo de Javier sin poner los ojos en Francisco de Javier como modelo de cristiano, de seguimiento a Jesucristo, como ejemplo de santidad? En el aniversario de su muerte podemos contemplar a Francisco agonizante, frente a la China, una muerte muy semejante a la de Jesús: entregando hasta la última gota de sus energías, sólo, pobre, febril y sediento de la gloria del Padre. ¿Cuántas muertes, cuantos desprendimientos y renuncias, cuántas liberaciones habían precedido a aquella muerte? ¿Cuántas "resurrecciones", cuantos momentos de felicidad en Dios, cuantos momentos de plenitud colmada hicieron posible esa entrega heroica? .- Nuestra vocación a la santidad se realiza en un proceso, en una marcha, en un caminar. Duc in Altum. Tira más adentro. No te pares, Avanza. Progresa. De muerte en muerte, de resurrección en resurrección. "Continuo mi carrera para alcanzar a Cristo, puesto que he sido alcanzado por él... Olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante" (Cfr. Flp 3, 12-16). "Desprendámonos del lastre, que es el pecado que nos asedia y corramos" (Hb 12, 1). .- Desprendámonos del lastre del pecado para ir a Javier, desprendámonos en la Cuaresma para llegar a la Pascua, desprendámonos del pecado para avanzar y progresar en el amor que el Padre ha puesto en nosotros por el Espíritu que nos ha dado. A esto venimos a esta celebración a que Dios Padre nos perdone y nos libere del pecado. El camino que recorremos esta tarde es el del "hijo pródigo": Padre, he pecado. Exámen.- (Se puede entregar por escrito a cada penitente) .- La primera cuestión a examinarme es si de verdad he puesto a Dios como el centro de mi vida, si de verdad el objetivo de mi vida es ir realizando el proyecto de Dios para el que me creó: perfeccinarme en el amor. ¿Es esto así o en realidad son otras las cuestiones que me interesan más: asegurarme y dusfrutar de una buena sutuación económica, la salud, los estudios, el prestigio o la imagen social, el pasarlo bien, el éxito profesional? ¿No será esto lo primero que Dios me está pidiendo? ¿No setá este mi primer paso de conversión en este momento: tomarme en serio mi vocación cristiana de irme perfeccionando día a día en el amor, creciendo como un hijo de Dios que cada día se parece más a su Padre? .- La sigunda cuestión es si realmente pongo los medios para ir creciendo en el amor. Si Dios es amor y la fuente de todo amor, si el amor viene de él y de él lo recibimos, si el amor se nos da en y a través de la relación de amistad con Dios ¿Cómo es mi relación con Dios? ¿cuánto tiempo estoy con él? ¿que intimidad tengo con él? ¿Hago oración frecuente, o la dejo fácilmente? ¿En la oración soy el único que habla, o dejo que Dios me diga cuánto me ama, dejo espacio para experimentar su amor? ¿Que me interesa más, que Dios haga lo que yo le pido o que yo haga lo que él me pide? Y en este sintido está en primer lugar la participación en los sacramentos. En los sacramentos bien celebrados, es donde actúa con todo su poder el amor de Dios. ¿Cómo participo en la eucaristia: activa o pasívamente? ¿Racionalmente tratando de entender o también con el corazón tratando de unirme a Dios? ¿Vivo la comunión como momento de identificación con Jesucristo, comulgando con sus sentimientos, intereses, preocupaciones? ¿Dejo fácilmente la eucaristía o no puedo vivir sin ella? .- La tercera cuestión es el servicio. Yo, ¿De que voy: en la vida de servidor o de que me sirvan? ¿A quién sirvo: a los de mi familia y amigos? Eso tambión lo hacen los que no tienen la vocación de ser hijos de Dios. ¿ni siquiera sirvo a los míos en casa? ¿Me resisto y me niego de hecho a colaborar en servicio a los demás, por ejemplo, en el colegio de los hijos, en la universidad donde estudio, en el trabajo, en asociaciones de participación ciudadana, en organizadiones de ayuda al tercer Mundo, de defensa de los derechos humanos... o en algo más cercano: la propia parroquia, que también necesita cristianos que sirvan a la Conunidad? .- La cuarta cuestión que nos podríamos plantear en esta celebración es el uso de mi dinero. ¿Vivo la limosna como un deber de justicia, es decir, como devolver a los que no tienen lo que les pertenece? ¿Hago en este sentido cálculo de lo que puedo y no puedo gastar, de lo que conforme a mis ingresos debo entregar, teniendo en cuenta no mis necesidades, sino las de los más pobres? ¿Ahorro con ilusión para poder dar generoso y solidario? ¿Despilfarro? Si yo fuera pobre del Tercer Mundo, ¿qué pensaría de un cristiano que gastara como yo gasto? .- La última cuestión. Se refiere a la calidad de mis relaciones humanas. ¿Soy atento o descuidado con los demás? ¿Cultivo la amabilidad, la simpatía, y mo por caer bien, sino por hacer la vida agradable a los demás? ¿Soy rencoroso, vengativo? ¿Me resisto a hacer las paces y a reconcilirme con alguna persona o familia? ¿Tal vez sea lo que tenga que hacer más urgentemente? ¿Soy exigente, incomprensivo, intolerante, duro, susceptible, irritable? ¿Me ofendo fácilmente? O por el contrario: ¿Soy excesivamente tolerante y todo me da igual poque no me quiero meter en complicaciones? ¿Me aprovecho de otros, de sus bienes materiales, de sus cualidades humanas? ¿Estoy atento al cultivo de mi afectividad y sexualidad, orientándolas hacia un amor limpio de egoísmos? ¿Soy elemento creador de paz o de discordia? O por el contrario ¿critico, murmuro, llevo chismes, difamo?
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Confesión y absolución individual
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| Canto final.- CRISTO NOS DA LA LIBERTAD | ||||||||||||
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PORTADA
VIDA DE
JAVIER NOVENA |
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