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ORIGEN DE
LA NOVENA
Tuvo su origen en un
estupendo milagro de San Francisco Javier.
El Padre Mastrelli sufrió un golpe mortal, del que
sanó sorprendentemente. El propio P. Mastrelli describió el hecho
milagroso. Dan fe del suceso tres inscripciones de las que las dos
primeras se grabaron en la iglesia del Colegio de la Compañía de
Jesús en Nápoles y la tercera en el mismo aposento donde sucedió el
portento.
Tras la curación, el Padre Mastrelli fue misionero en
Japón, donde fue martirizado a la edad de 34 años.
DIFUSIÓN
UNIVERSAL DE LA NOVENA
El P. Mastrelli la propagaba mucho y la recomendaba especialmente del
4 al 12 de marzo,a las 4:15 de la tarde, en el castillo de Javier, predicada por el vicario Luis Oroz, (fecha esta última de la canonización de San
Francisco Javier), y por otra parte, eran tan grandes y evidentísimos
los favores que el Santo concedía en ella a sus devotos, que comenzó
a llamarse en todo el mundo Novena
de la Gracia
y hacerse creencia general que el Santo concedía
en ella cuanto se le pidiese.
Hay un hecho singular de Santa Teresa del Niño Jesús
que refuerza esa opinión general en favor de la Novena de la Gracia.
Su hermana Maria Luisa (Madre María del Sagrado Corazón) manifestó
en el proceso de beatificación de esta Santa carmelita lo siguiente:
- La
caridad le hacía desear hacer el bien después de su muerte. Este
pensamiento le preocupaba. En 1986 (murió la Santa en 1897), del 4 al
12 de marzo hizo la Novena a San Francisco Javier. Ella me dijo:
"He
pedido la gracia de hacer el bien después de mi muerte, y ahora estoy
segura de haberlo conseguido, porque por medio de esta Novena se
obtiene todo aquello que se desea".
LA
ORACIÓN DE LA NOVENA
¡Apóstol amabilísimo y lleno de caridad, San Francisco Javier!.
Adoro junto contigo y con la mayor reverencia a la Divina
Majestad y con gozo le agradezco los extraordinarios dones y gracias
que te concedió durante tu vida y por la gloria de que gozas ya en el
Cielo.
Y a ti te suplico que me obtengas con tu poderosa
intercesión la gracia de cooperar a la salvación de todos los
hombres; y para mí, en particular, la de vivir y morir santamente.
Te ruego, además, que me consigas la gracia especial que
deseo alcanzar en esta Novena (Petición).
Pero, si lo que pido no ha de ser para mayor gloria de
Dios y mayor bien de mi alma, alcánzame tú lo que para eso sea más
conveniente. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).
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